Se desvanece poco a poco como el hielo

que se derrite bajo el sol;

es agua evaporada

cuando se aleja de tu corazón,

y te sientes engañada.

 

Las promesas se vuelven viento,

el alma sufre,

tus ojos empiezan a derramar làgrimas,

tu rostro se arruga

y tus ojos se secan...

 

Me dueles y mucho,

actuaste como una espada

de doble filo,

me ilusionaste

y aùn sigo esperando verte.

 

Parece que nunca nos veremos

ni siquiera he sentido el aroma de tu piel

ni el sabor de tus labios,

tampoco el calor de tu cuerpo...

 

Nunca vendrás...

Adìós.